¿Quién soy?

¡Hola! Soy Camilo Gómez, un bogotano convencido de que la felicidad también es una manera de construir ciudad.

Nací en 1990 y crecí en Engativá, entre La Florida, Zarzamora, Maratú, Las Salinas y Engativá Centro. Allí descubrí el valor de la solidaridad, la importancia de las oportunidades y la necesidad de construir una ciudad donde todas las personas puedan vivir con dignidad. Esas vivencias son el corazón de mi liderazgo.

Mi formación comenzó en el Colegio Distrital Manuela Ayala de Gaitán, donde me gradué en 2006. Desde muy joven encontré en la formación en teología un camino para acompañar, escuchar y servir; ese fue el inicio de más de doce años de liderazgo juvenil y comunitario.

En 2010 tomé una decisión que marcó mi convicción: inicié mi militancia en el Partido Alianza Verde y ese mismo año pegué mi primer afiche político en la ventana de mi casa para apoyar al profesor Antanas Mockus para llevarlo a la Presidencia, convencido de que la vida y los recursos públicos son sagrados.

Con el tiempo inicié estudios en Comunicación Gráfica y hoy curso Publicidad en la Universidad San José, porque creo en el poder de la comunicación para transformar realidades.

Mi llegada al servicio público comenzó en la Secretaría del Hábitat, donde desde mis áreas de conocimiento apoyé campañas para que más familias bogotanas pudieran cumplir el sueño de acceder a vivienda propia. Allí confirmé que un hogar seguro es la base para estudiar, trabajar, cuidar la salud y vivir sin miedo.

Más adelante trabajé en la Secretaría de Planeación, donde tuve a cargo, entre otras cosas, la actualización de la marca de la Política Pública LGBTI de Bogotá, En Bogotá se Puede Ser. Esta nueva versión —la cuarta desde 2011— surgió de una investigación que lideré después de la pandemia, en la que recogí reflexiones sobre la necesidad de volver a abrazarnos como sociedad, reforzar lazos de cuidado y reconocer la diversidad. Siempre he creído que los símbolos no son adornos: son puentes que nos unen, nos reconocen y nos recuerdan que nadie debe quedar por fuera, y eso lo plasmé en esa actualización.

Luego llegué al Senado de la República, donde apoyé desde comunicaciones la gestión de la Comisión IV, acompañando procesos en un momento clave para el país, incluida la discusión y aprobación de la Reforma Laboral. Esa experiencia reforzó mi convicción de que el trabajo con derechos transforma vidas de manera real y profunda.

En 2019 cofundé Verdes a Colores para fortalecer la representación diversa dentro del Partido Alianza Verde. Desde entonces he impulsado la incorporación de variables de orientación sexual e identidad de género en los formularios internos del partido, documenté más de 44 candidaturas diversas en Colombia y he trabajado por consolidar una comisión oficial de diversidades con voz y voto. Gracias a este trabajo he representado al partido internacionalmente en Ciudad de México (2024) y Lima (2025), compartiendo avances y aprendizajes con liderazgos de América Latina y el Caribe.

Ese mismo año viví un momento que guardo con especial cariño: vi mi nombre en un tarjetón electoral por primera vez, cuando participé en la consulta interna para la JAL de Chapinero. Me faltaron solo cinco votos, pero gané algo más valioso: el cariño de una comunidad que hoy habito con orgullo. Chapinero, con su magia, su diversidad y sus contrastes, es hoy mi hogar y parte fundamental de mi visión de ciudad.

También hago parte del equipo fundador de la Alianza Global de Jóvenes Políticos, una red interpartidista que impulsa la participación juvenil. Actualmente soy copresidente en Colombia, desde donde promuevo procesos de formación, diálogo y construcción de agendas diversas para las juventudes del país.

Toda mi historia —mis luchas, mis experiencias y mis trabajos— se entrelaza con seis principios que guían mi vida: aprender sin barreras, trabajar con puertas abiertas, cuidar la salud con dignidad, soñar con un hogar propio, asegurar alimento seguro en cada mesa y vivir y ser sin miedo. No son un listado, son vivencias que me formaron y razones profundas que me mueven.

De Bogotá digo siempre que es un libro abierto: cada mirada es una página que enriquece su historia. Y mi propósito es seguir escribiendo en él, junto a quienes creen, como yo, que la felicidad es el camino.

4 COSAS QUE ME LLENAN DE ORGULLO

SER HIJO DE UN COLEGIO PÚBLICO

A pesar de las adversidades para lograr mis objetivos educativos, me enorgullece ser hijo de la educación pública, una experiencia que me forjó en la resiliencia, hoy entiendo que ver pasar el tiempo permitió transformar los desafíos en oportunidades y consolidar mi crecimiento constante en conocimiento y posibilidades.

COORDINAR VERDES A COLORES

Es un orgullo liderar este proceso, donde trabajamos incansablemente para construir partido y fortalecer la premisa de que «es más fuerte lo que nos une». En nuestro caso, lo que nos une es el firme compromiso con los derechos de las personas diversas, forjando un camino hacia la inclusión y la igualdad

ESFORZARME PARA EMPRENDER

Mi orgullo radica en emprender donde las dificultades económicas intentan imponer un ‘no puedes’, pero yo elijo desafiar esas limitaciones. Salir adelante en al independencia laboral no debería ser visto una locura, sino como una posibilidad. Ahora, más que nunca, luchemos para que esta elección sea una realidad accesible para todos.

SERVIRLE A BOGOTÁ

Me llena de orgullo contribuir a mi ciudad desde mi conocimiento, devolviéndole un poco de lo que generosamente me ha dado. Aprender a construir la ciudad de nuestros sueños es una tarea en la que me embarco con determinación, convirtiendo esas visiones en realidades tangibles a través de acciones concretas.